La amiga simpática de la “biautiful people”

Según el informe publicado recientemente por una conocida entidad financiera, tres millones de españoles han sido desalojados de la clase media durante esta crisis; al tiempo que la clase alta ha ido aumentando su poder económico. Conclusión: la mona que se viste de seda parece más “mona”. ¡Enhorabuena biautiful people!, cada vez more biautiful. Y es que los guapos y las guapas destacan más si los que les rodean son cada vez más feos. Aunque, eso sí, siempre les ofrecerán la posibilidad de convertirse en la amiga clase baja, “pero simpática”, de la clase alta, aceptando de buen grado el rol otorgado a cada uno por la providencia y votando a sus glamurosos, chic e invernalmente bronceados representantes políticos.

Con mucha frecuencia podemos ver, tanto en prensa como en televisión y con todo lujo de detalles, el lujoso que mundo en el que habitan. Ese mundo que parece iluminado con su propia aurora boreal, donde vestirse es lucir, como maniquís articulados que acabaran de saltar de un escaparate, las nuevas tendencias y creaciones; comer, saborear la última exquisitez del restaurante de moda y beber el placer de degustar cada matiz de un exclusivo Ribera del Duero, de la misma añada que la Reina de Inglaterra. Un mundo sólo accesible a esa refinada sensibilidad que figura impresa al portador en cada uno de los billetes, sobre todo de 500 euros, o en las bandas magnéticas de las tarjetas visa oro, black, etc., y que infunde a sus dueños una distinción, una gracia en el ademán y un fulgor a su presencia, directamente proporcional a la inequívoca exclusividad de sus bolsos y billeteras.

Que los asiduos a tan selecto club provocan una crisis financiera… que venden necrosas preferentes a jubilados como si éstos fueran bróker de Wall Street… que dejan anémico el cash flow de Hacienda organizando maravillosas vacaciones fiscales a sus rentas en los más exóticos paraísos…no pasa nada. Para eso tienen a la amiga fea, pero simpática, que se despeñará por ellos sobre el precipicio al que, con tan elegante paso, nos han guiado. Y mientras ellos siguen cantando “don’t worry be happy”, el paro se va disparando a cifras insoportables, miles de familias son desahuciadas, los salarios se desploman y los recortes en sanidad y educación están al orden del día. Arrabalera realidad que tantos padecen, con la banda sonora de fondo del tango Cambalache: “Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé. En el quinientos seis y en el dos mil también…”

dont

Pero no centremos la atención en los inevitables daños colaterales y sí en el porte y distinción que exhiben la gente guapa de ésta España nuestra… “El traje de Adolfo Domínguez le queda como un guante. Son 3.500 €. ¿Lo piensa pagar con tarjeta o en efectivo?” “No, mejor con el medio año de salario que me ahorro del último trabajador que he sustituido por un becario” “No espera menos de tan ilustre gentleman” “¿Los bogavantes han sido del gusto de los señores?” “Por supuesto, y cárguelos en esta tarjeta del erario público, sin olvidar añadir una buena propina” “Los señores siempre tan atentos” “¿El importe de Porsche piensa abonarlo por transferencia?” “Sí, de la cuenta titulada Ayuda a Nicaragua”… Oh yeah, oui, sí…I love you, je t’aime… ¡cómo no querer a quien despliega tan buen gusto y sostificación, con ese derroche de prestancia y gracilidad en cada uno de sus movimientos!

Cuántos vasallos de ésta aristocracia económica no sueñan con ser nombrados algún día Caballeros o Damas de su Real Orden. Y cuántos remiendos tendrán que zurcir a sus harapientas vestiduras mientras, deslumbrados, asisten al desfile de los nuevos trajes de estos emperadores de la jet-set. Sin embargo, nadie podrá arrebatarles el consuelo de pensar que son sus manos encallecidas las que construyen los hermosos palacios en los que habitan, las que cuidan sus ornamentales jardines, las que sirven los selectos manjares que degustan, los hacedores de esta “Gran Belleza” por la que, sólo ellos, sus dignatarios moradores, con sus merecidos diezmos, prebendas, dádivas y privilegios pueden transitar.

Sí, ¡Enhorabuena biautiful people!, la creciente fealdad que os rodea, y a la que tanto contribuís, os hace cada vez más bellos. Como el estiércol hace más hermosa a la flor, como el desierto glorifica al oasis, como el estridente ruido de tripas de los hambrientos convierte en obra musical los acompasados eructos de vuestros saciados estómagos.

Quién sabe, quizás esta manifiesta dualidad tenga una dimensión espiritual o metafísica, y se deba al inmutable devenir del Yin y el Yang. Si no, que sería de la resplandeciente luz de alba sin la oscura noche, del calor de la hoguera sin el frio invierno…. y que sería de la “biautiful people” sin su abnegada amiga “fea”, pero simpática. Tal vez sea esa comprensión la que provoque a todos los “Ricardo Costa” de este mundo obsequiarnos con sus refinadas y cantarinas risas: “aja, aja, aja”

José Moral. Simpatizante de EQUO

Deja una respuesta