En el 3er aniversario del accidente de Fukushima, Japón, tenemos muchas más razones para oponernos al basurero nuclear de El Cabril

El 11 de marzo de de 2011 un poderoso tsunami inundó las costas de Japón matando a decenas de miles de personas y provocando serios problemas en varias centrales nucleares japonesas,  los cuatro reactores de la central de Fukushima fueron los más gravemente afectados, produciendo varias explosiones; fruto de las cuales se emitieron en un solo día más radiactividad que en todo el el accidente de Chernobil.

A diferencia de esta última, los reactores de Fukushima siguen activos vertiendo al mar toneladas de agua cargada de material radiactivo.

Si en todos los accidentes de este tipo la información es controlada y dosificada, en el caso de Fukushima es totalmente opacada, la empresa que administra la planta, Tepco (Tokyo Electric Power Company), mantiene el secretismo y la reciente ley de “secretos de estado aprobada  en Japón, no tenemos información de la magnitud de los daños: la cantidad de radiación que realmente una fuga en el Océano Pacífico

No sólo hay muy poca información para el público si no que los periodistas que violen los “secretos de Estado”  pueden ser encarcelados 10 años.

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La realidad es terca y nos muestra claramente que el camino correcto es el rápido abandono de la energía nuclear, en Japón, desde el accidente,  no funciona ninguna de las 54 centrales de que dispone.

Alemania ha emprendido un programa para el cierre de sus centrales nucleares y el de desarrollo de las energías renovables, solo en 2013 instaló 7,6 GW de fotovoltaica, 1,5 más que el todo el parque fotovoltaico español.

Todas esta situación nos carga de razones adicionales para pedir que se no se amplíe el cementerio nuclear de El Cabril y el desmantelamiento del mismo.

Recordamos que buena parte de los residuos transportados desde las centrales nucleares y que pasan por nuestras carreteras suponen riesgos adicionales, si se produce un accidente  y aún en el caso de que no se dañaran los bultos que transporta, la radiactividad soportada por una persona que curioseara los bidones un solo minuto sería equivalente a la máxima admitida por nuestra legislación para todo un años.

Desde la Asamblea Antinuclear exigimos que nuestro país se abandone la energía nuclear, que se deje de producir basura radiactiva y que el gobierno deje de poner trabas al desarrollo de, las más que maduras, tecnologías renovables de producción eléctrica, evitando riesgos innecesarios, creando empleo y soberanía energética.

Por todo ello la Asamblea Antinuclear de Córdoba nos vamos a concentrar mañana día 11 a las 19:30 en la Plaza de Las Tendillas para expresar nuestra repulsa al cementerio nuclear de El Cabril, a la energía nuclear y por el desarrollo de las energías renovables.

Asamblea Antinuclear de Córdoba

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