Desarmar el futuro armando la vida

El triste aniversario del fatal  bombardeo nuclear de Japón,  hace redoblar las convicciones de EQUO sobre la necesidad imperiosa y urgente de conseguir un mundo desnuclearizado,  libre de armamento nuclear y de centrales nucleares.
Japón después de los accidentes en sus centrales nucleares, los más importantes en los reactores de Fukushima, ha sufrido la doble fatalidad de estar gravemente afectado por las dos caras, militar y civil, de la moneda del uso de la energía nuclear.
Hace 67 años, el 6  de agosto Hiroshima y el 9 Nagasaki de 1945 fueron bombardeadas por el ejercito de los EE.UU  con el resultado de más de 220.000 muertes y secuelas en la población que siguen provocando sucesos fatales.
La población superviviente  a los bombardeos de estas dos ciudades sigue siendo, en la actualidad, objeto de investigación para conocer los efectos de la radiación a bajas dosis que recogen los informes BEIR, siglas en inglés para Efectos Biológicos de las Radiaciones Ionizantes, estos estudios sirven de base para establecer las dosis legales de exposición a las radiaciones ionizantes.
Los sucesivos BEIR han tenido como consecuencia la reducción muy significativa de las dosis legales de exposición, que aun así no aseguran la inocuidad de las mismas. Mientras que hasta el año 1956 las personas profesionalmente expuestas  podían recibir una dosis máxima de 150 miliSievert/año, mSv/a y hasta 1992 era de 50 mSv/a,  en la actualidad  es de 100 mSv en 5 años y una profesional embarazada no debe sobrepasar 1 mSv durante el embarazo. Para el público en general la dosis no debe superar 1 mSv/a De ser estricto en el seguimiento de las recomendaciones de estos informes, el trabajo en la minería de uranio sería casi imposible de realizar legalmente. También existe el consenso internacional de que no existen dosis umbrales inocuas  por la exposición a las radiaciones ionizantes, a escala de una población.
A pesar del conocimiento de los efectos devastadores del armamento nuclear  las principales potencias militares del mundo EE.UU, Rusia, China, Francia o Inglaterra no han desmantelado su arsenal argumentado para ello el efecto defensivo de la disuasión de su uso en virtud de la estrategia de la Destrucción  Mutua Asegurada.  Esta misma estrategia impulsa a potencias medias a tener su propio arsenal “disuasorio”.  Así Paquistán, India, Corea del Norte, Israel tienen armamento nuclear  y otras como Sudáfrica, Brasil y Argentina las han tenido o han desarrollado programas militares que después han abandonado, al igual que ha declarado Irán, Con todo y a pesar de los acuerdos internacionales de desarme nuclear y del Tratado de No Proliferación Nuclear, que nuestro país no firmo hasta el año 1987,  son unas 17.000 las cabezas nucleares en los arsenales militares, con capacidad para hacer desaparecer a la humanidad de la faz de la Tierra.
La energía nuclear militar y civil han estado vinculadas desde el inicio de esta última y los residuos de algunas centrales nucleares como por ejemplo los producidos por Vandellós I, cerrada por accidente nuclear en 1989,  son fuente de  Pu-239,  material usado por Francia  para la fabricación de bombas nucleares, este país, como otros,  ha descargado sobre la población civil  parte del tremendo coste de poseer un fuerte arsenal atómico llenando el país de centrales nucleares.
La conclusión es clara si deseamos un futuro  amable para nosotros y nuestros descendientes y no es otra que el pronto abandono de esta tecnología y del armamentismo haciendo un mundo más seguro y más justo, libre de los extraordinarios gastos militares,  también en nuestro país que sorprendentemente, en estos momentos de crisis, se ha embarcado en la Guerra de las Galaxias  contribuyendo al desarrollo del Escudo de Misiles.

Autor: Pepe Larios

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