Córdoba necesita industria

Peón agrícola, camarero y albañil. Éstas son las tres profesiones más demandadas en Córdoba, según un reciente estudio del Gobierno. Campo, turismo y construcción. Trabajos estacionales, masculinos en su mayoría, e insuficientes para resolver el duro panorama laboral que ofrece nuestra provincia. Un 30,21% de desempleo. La cifra más alta de España. 10 puntos más que Málaga, por ejemplo. Ante esta realidad cabe preguntarse, ¿dónde está la industria en Córdoba? Habrá quien eche la vista atrás y recuerde empresas como la láctea Colecor, la Azucarera de Villarrubia o la Cooperativa Algodonera componentes importantes de un tejido industrial que pasó a mejor vida con la entrada de España al Mercado Común Europeo.

Hablamos de los años 80, y de la dura Reconversión industrial que trajo consigo la entrada en Europa. “La mejor política industrial es la que no existe” declaraba el ministro socialista Carlos Solchaga. Bajo la premisa de que había que ganar en competitividad, comenzó una feroz campaña de desregulación, privatizaciones, y cierre de fábricas. Las fuerzas del mercado, aseguraban, se ocuparían de asignar eficientemente los recursos, por lo que el Estado no debía meter sus narices en el asunto.

No sólo la industria fue protagonista de esta etapa crucial en la economía española. También la agricultura vivió un cambio trascendental con el inicio de la política de cupos. El mundo del agro se liberalizaba y pasaba a estar bajo las directrices de Bruselas. Europa decidiría ahora qué, cómo y cuánto podíamos producir. Como en el caso de la  industria, el objetivo era similar: no suponer la más mínima competencia para nuestros socios europeos, limitando para ello la capacidad productiva de sectores clave de nuestra provincia, como el lácteo, la vid, el olivo y el azúcar. Podemos comparar dos datos. En el año 1985 la Agricultura suponía un 6.4 % del PIB español. En la actualidad, tras tres décadas en Europa, esta cifra ha descendido al 2.6%.

El tiempo ha confirmado que la entrada de España en la Comunidad Económica Europea se hizo con exceso de cobardía y falta de dignidad, y asumiendo en todo momento el rol que se nos había encomendado; confiar únicamente en el turismo. Nuestras fábricas y cultivos recibieron un severo golpe que acusaríamos en Córdoba ya en la década de los 90, con el cierre de un buen número de fábricas y cultivos industriales que no pudieron hacer frente a los recortes de producción dictados por Bruselas. Las mencionadas azucareras tuvieron que echar el cierre. También otras, como la Algodonera de la carretera de Palma del Río o la Cooperativa Colecor.

Llegados a este punto, hoy nos preguntamos, ¿cuál es el futuro de la industria en Córdoba? Cada vez son más las voces que reclaman una apuesta por la sostenibilidad para generar nuevos nichos de trabajo. Cooperativas como COVAP son un ejemplo a seguir en este sentido. Una industria auxiliar, por ejemplo en el sector del olivar, permitiría generar un empleo más estable, y corregiría el error que supone exportar a granel el 80% de lo recolectado para que otros países procesen, embotellen, y se lleven el valor añadido. Fomentemos empresas que vayan en esta línea. Apostemos por la industria agroalimentaria, la I+D+i e industrias ligadas a la investigación, a la movilidad sostenible, a las energías renovables y a los empleos verdes. No arriesguemos y liguemos nuestro futuro sólo al turismo. Tomemos decisiones antes de que sea tarde. Córdoba necesita industria.

Fran Montes Cantador. Miembro de EQUO

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