EQUO denuncia las insostenibles cifras de desempleo en Córdoba

Los recientes datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) sobre desempleo en Córdoba no dejan lugar a dudas de que la realidad laboral y, por tanto económica y social, en nuestra ciudad es alarmante. La tasa del paro alcanza ya un 30,12%, la más alta del país. En el caso de las mujeres un insostenible 34,65%, tan sólo superado por Melilla y Almería. Esta evolución demuestra que este gravísimo problema endémico no se ha estado ni se está combatiendo con herramientas eficaces que puedan hacer revertir la situación.

Son varias las razones que hacen que Córdoba siga a la cola de este ránking de ciudades ya depauperado de por sí. La primera es global y no afecta solo a nuestra ciudad: los intereses económicos y financieros priorizan sus propios intereses frente a los intereses de las personas. Paralela a ésta: que el capitalismo salvaje de este mundo globalizado es una máquina potentísima de desigualdad. Y, finalmente, en términos más cercanos es obvio que no existe, un modelo ni un plan en España, Andalucía y Córdoba para intentar que esas cifras comiencen a reducirse.

Según ha manifestado Salustiano Luque, coportavoz de EQUO Córdoba  ”detrás de las frías cifras hay personas, familias, barrios de Córdoba, sectores productivos que siguen sin importarle a nadie. Que 114.600 cordobesas y cordobeses no tengan ingresos suponen un fracaso absoluto de nuestro estado de derecho, en estos últimos días tan en boca de unos y otros. La Constitución Española recoge en un artículo, que también termina en cinco, el deber de trabajar y el derecho al trabajo de los españoles, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”.

Desde EQUO llevamos años haciendo propuestas encaminadas a salir de este bucle de pobreza, desigualdad, inacción, destrucción, arrinconamiento o directamente veto de posibilidades que nos haga virar hacia otro sistema que potencie recursos económicos, naturales y sostenibles. No podemos dejar que siga corriendo el tiempo sin hacer nada tanto por las personas como por nuestro ecosistema, que es de hecho lo mismo.

Como señala Ana Carnero desde su coportavocía del partido verde: “Es urgente y necesario cambiar el modelo productivo y para ello necesitamos cambiar el chip. Hay que apostar por la economía circular, fomentar a empresas que promuevan actividades ligadas a la economía y los empleos verdes en sectores prioritarios que abran nuevos nichos de trabajo: medio ambiente, I+D+I, educación, sanidad, cultura incentivándolas con beneficios fiscales, derogar la reforma laboral, reorganizar la inspección de trabajo para incrementar el control de la economía sumergida y la explotación de los trabajadores, simplificar a los emprendedores el inicio de su actividad, etc.”

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