EQUO lamenta que el alcalde prefiera defender los intereses del cabildo frente a los del conjunto de la ciudad

El partido ecosocial entiende que el Sr. Nieto hace dejación de sus funciones al asumir una infatigable defensa de las posiciones del cabildo catedralicio respecto a la polémica sobre la gestión  de la Mezquita-Catedral. Su actuación en este tema le convierte en un mero portavoz de las posturas del cabildo, ignorando completamente las reivindicaciones sociales al respecto. EQUO Córdoba reclama al Ayuntamiento un cambio de postura y que escuche a la ciudadanía cordobesa para presentar propuestas de mejora en la gestión, recordando que, históricamente, la intervención del Ayuntamiento ha impedido o paliado las ambiciones destructivas de la Iglesia.

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Para el coportavoz de esta formación política, Diego Rodríguez, “es bochornosa la actitud de seguidismo del Ayuntamiento, ya que, en lugar de liderar una propuesta propia, sea la que sea, de mejora de la gestión del mayor monumento de la ciudad, Nieto se limita a asentir a todo lo que el cabildo hace o propone y a aportar entusiastas argumentos a favor de las posturas de la Iglesia, olvidando que han sido los ciudadanos, y no el obispo, quienes le han elegido. Pese a su fe personal y su valoración del papel de la Iglesia en la conservación de la Mezquita-Catedral, como alcalde debe recoger el sentir de la sociedad y, al mismo tiempo, hacer propuestas en positivo de mejora y modernización de la gestión de uno de los motores económicos de la ciudad. Con una gestión moderna y profesional, la Mezquita-Catedral podría aportar a la ciudad y la provincia aún más de lo que lo hace ahora”.

Por su parte, Pepa Bonilla, coportavoz provincial de EQUO, subraya que “la declaración de Bien de Valor Universal Excepcional al ámbito ya declarado Patrimonio de la Humanidad es un reconocimiento que se ha concedido a todos los Patrimonios existentes, con lo que no supone validación alguna de la gestión actual del monumento. Aunque el edificio no está en peligro, su conocimiento y los valores asociados se han ido desvirtuando con el paso de los años y la visión tendenciosa y poco profesional del cabildo. Lo mejor sería que, al margen del debate de la titularidad, un Patronato con representación del Ayuntamiento, Junta, Ministerio y, por supuesto, el Cabildo, gestionara el monumento con criterios profesionales a la altura de su valor artístico, religioso, social, cultural y económico.”

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