Fracking no significa vestirse elegantemente para una celebración

El término fracking comienza a hacerse popular en nuestro país, al menos entre el movimiento ecologista y en las zonas afectadas o amenazadas por esta actividad. El fracking es el término coloquial usado para describir una técnica de extracción de  algunos combustibles fósiles como el gas natural o petróleo de zonas en las que se encuentra muy disperso mediante fracturación hidráulica, hydraulic fracturing en inglés.

Lamentablemente, va a hacerse familiar aquí, en Córdoba, debido a la existencia de solicitudes de prospecciones en nuestra provincia, al menos Bujalance, Cañete, Dos Torres, Baena y Villa del Río  entran dentro de la solicitud denominada Porcuna ya que también afecta a municipios de Jaén. La técnica consiste en perforar el subsuelo verticalmente hasta una determinada profundidad y a continuación seguir perforando horizontalmente. Una vez realizada la perforación se bombea un fluido para provocar la fracturación de las rocas en las que se encuentra difuso el gas, para liberarlo y poderlo extraer.

El problema de esta técnica es que ocasiona la contaminación de acuíferos tanto por el gas natural liberado como por los componentes tóxicos que forman parte del liquido que se usa para la fracturación como el que se usa, una vez conseguida esta, para bombear  el gas hasta la superficie.

El líquido habitualmente usado es agua con aditivos para permitir que esta se bombee y difunda con mayor facilidad disminuyendo la fricción del agua.

Para la fracturación se inyectan entre 23 y 2300 m3 de agua y  pudiendo llegar a 200,000 m3 la cantidad usada en la extracción.

Los productos usados como aditivos en cada explotación es desconocida, alcanzando el 2% de la cantidad de agua usada, lo que puede suponer hasta 4000 toneladas de contaminantes y van desde el ácido clorhídrico o acético, pasado por materiales radiactivos como el Cobalto-60, usado como marcador para ver la amplitud de la explotación, o fuel. Se han llegado a contabilizar hasta  750 componentes usados en diferentes perforaciones en EE.UU. entre 2005 y 2009. En esta lista se encuentran 29 productos que son considerados como posibles cancerígenos o bien regulados por la administración estadounidense como responsables de otros riesgos para la salud humana. Hasta el 75% de estos tóxicos pueden quedar en el subsuelo.

Estos aditivos pueden migrar, al igual que el gas, hasta las capas freáticas contaminando los acuíferos.

A los riesgos antes mencionados de contaminación de acuíferos se suman los accidentes en el proceso de perforación, el incremento de la sismicidad por la alteración del subsuelo, la liberación de gases de efecto invernadero como el metano, 25 veces más contaminante que el dióxido de carbono, el riesgo en el manejo y transporte de los tóxicos usado como aditivos, la contaminación del aire por la fuga de gases, el uso de suelo (en una explotación se pueden perforar de 1.5 a 3.5 plataformas por km2, con una ocupación de 2 hectáreas por cada una), a lo que hay que añadir el uso de agua, de gran importancia en zonas como el valle del Guadalquivir en el que este recurso es escaso.

Riesgos asociados al Fracking

Estas técnicas de extracción de hidrocarburos son muy agresivas para los ecosistemas y las personas, de aquí que hayan sido prohibidas o sometidas a moratoria en muchos países europeos.

La excusa de la autonomía energética no es de recibo en una zona como la nuestra en la que el sol cae a raudales, las tecnologías renovables son, de lejos, menos agresivas, más sostenibles ambientalmente, perdurables, a la par que mayores generadoras de empleo y nos permiten la exportación tecnológica a otros países.

José Larios Martón, miembro de la Comisión Ejecutiva Federal de EQUO

2 comentarios

  1. Después de escribir el artículo recibo la noticia que la petición de permiso “Porcuna” ha sido rechazada al estimar las elegaciones de la propietaria de tierras afectados, la Duquesa de Alba y una de sus empresas Euroexportaciones Agrarias S.A. pero aún hay otras peticiones en la provincia de Jaén y Córdoba.

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